01 junio, 2008

Chejov y su "Cuaderno de notas"

Cuando fundamos con David Fajn y Eduardo Milewicz la editorial La Compañía nos propusimos, entre otras cosas, rescatar una serie de libros o de autores que por diferentes razones nunca estuvieron traducidos al castellano o que se habían vuelto inhallables en su versión española.

Con ese espíritu publicamos hoy, 1ero de junio de 2008, nuestro tercer título: “Cuaderno de notas” de Anton Chéjov, con traducción y posfacio de Leopoldo Brizuela y una introducción a cargo de Vlady Kociancich.




Maestro del cuento, eximio autor teatral, Anton P. Chéjov (1860-1904) llevó hasta su muerte varios cuadernos de notas que constituyen un registro puntilloso de su labor creativa. Estos textos por fin son rescatados y resultan indispensables para entender cómo trabajaba y cómo veía el mundo el genial escritor ruso.

En su edición de ayer, el suplemento ADN del diario La Nación de Buenos Aires (Argentina) publica un anticipo de nuestro libro.
Algunos fragmentos del “Cuaderno de notas” de Chéjov:


Si la humanidad ha llegado a concebir la historia como una serie de batallas, es porque antes consideró que la lucha era esencial para la vida.

Iván no respeta a las mujeres: espontáneo por naturaleza, las toma como son. Si uno escribe sobre las mujeres, quiéralo o no, está obligado a escribir también sobre el amor.

El deseo de servir al bien común debe ser también una necesidad del corazón, una condición de la felicidad personal; si no proviene de allí, si nace solo de consideraciones teóricas o de otro tipo, no sirve.

Los hipócritas ordinarios aparentan ser palomas; los hipócritas de la política y de la literatura, águilas. Que su aire aquilino no te intimide. No son águilas, solo ratas, o perros.

Siendo la diferencia entre los climas, las mentalidades, las energías, los gustos, las edades y los puntos de vista, un dato incontestable, la igualdad de los hombres jamás será posible. La desigualdad debe considerarse, por tanto, como una ley inmodificable de la naturaleza. Pero nosotros somos capaces de volver inocua esta desigualdad, como lo hacemos con la lluvia o con los osos. A este respecto, la educación y la cultura harán grandes conquistas. Un científico ha podido lograr, de manera excelente, que un gato, una rata, un halcón y un gorrión coman de la misma escudilla.

El pueblo son aquellos más brutos y más sucios que nosotros; y nosotros, nosotros jamás somos el pueblo. La dirección general de impuestos nos divide en simples contribuyentes y en privilegiados... Pero ningún distingo es válido: pueblo somos todos, y nuestras mejores obras son las obras del pueblo.

Ahora la gente se vuela la tapa de los sesos porque está harta de la vida o por razones semejantes; en otra época, por haber malgastado dinero del erario público.

Los viejos son voraces.

¿Por qué a Hamlet lo obsesionan tanto las visiones del más allá, cuando nuestra vida real está presa de imágenes mucho más horribles?

Pedí a un músico muy conocido una entrada para un joven; me respondió: "Se ve que usted no es músico". Le respondí: "Se ve que usted es rico".

Envidia tanto que bizquea.

Alabamos todo aquello que tememos.

Lo que sentimos cuando estamos enamorados es, probablemente, normal. El estado amoroso indica a cada persona cómo debe ser.

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Link al artículo en ADN:

http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1016463

Editorial La Compañía

www.editoriallacompania.com

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Felicitaciones!
Otro libro bello de La Compañía para la biblioteca.
Muy interesante el artículo de LB en adn.
Laura

liliana dijo...

Me regalaron este libro y estoy encantada con él. Rezuma amor y respeto por Chejov. Gracias!

catalinas dijo...

Me regalaron este libro y estoy contentísima con él. Rezuma amor y respeto por Chejov. Gracias. La mejor de las suertes para ustedes en La Compañía.

liliana dijo...

Muy buen libro