20 noviembre, 2007

Tres hermanas


Por Eduardo Berti

El caso literario de las Brontë no registra ningún equivalente: en menos de dos años, entre 1847 y 1848, las tres hermanas escritoras publicaron tres de los libros más influyentes en la historia de la literatura inglesa: Jane Eyre, de Charlotte; Wuthering Heights de Emily, y The Tenant of Wildfell Hall de Anne.

Los Brontë conformaban un estrecho núcleo familiar. El padre de las hermanas, el irlandés Patrick Brontë, se había casado con Maria Branwell en diciembre de 1812. Aunque era quince años menor que su esposo, Maria Branwell murió muy joven en 1821, luego de haber dado a luz seis hijos: Maria, Elizabeth, Charlotte, Patrick Branwell, Emily Jane y Anne. Una hermana soltera de Maria, Elizabeth Branwell, se ocupó de la crianza de los seis niños, que pasaron a ser cuatro después de que en 1825 fallecieran las dos hijas mayores.

A los nueve años, Charlotte ya escribía historias maravillosas sobre el reino imaginario de Angria. A los quince ingresó como pupila en una escuela local y, de inmediato, se convirtió en la tutora de sus hermanas menores. A los veinte trabajó por un tiempo como maestra (con ese sueldo financió los estudios de arte de su hermano varón) en un pueblo llamado Roe Head, pero enseguida regresó a su hogar. A los veinticinco viajó junto con Emily a Bélgica, con el propósito de perfeccionar en el Pensionnat Heger de Bruselas su francés y su alemán. Se enamoró del director del Pensionnat, Constantin Heger; la mujer del director pronto advirtió que la devoción de la alumna era algo desmedida y Brontë fue invitada a regresar a Gran Bretaña.

Del episodio en Bruselas nació la primera novela de Charlotte, The Professor, rechazada originalmente por todas las editoriales donde fue presentada. La serie de negativas no desalentó a Charlotte. Tampoco la empujó a modificar de forma radical el contenido de sus libros: si algo fundamental se repite en todas las novelas de la mayor de las Brontë es "la relación alumna-maestro", escribió Walter Allen en The English Novel. En este hecho Allen cree ver la sublimación de "uno de los sueños sexuales más comunes de las mujeres: el deseo de ser dominada" (mastered es el juego de palabras en el original).

Lo primero que editaron las Brontë fue un libro de poemas, en 1846. Se cuenta que un día Charlotte descubrió por accidente que sus dos hermanas escribían poesía, lo mismo que ella, y les propuso reunir sus versos en un solo volumen. Para este libro utilizaron los mismos seudónimos con los que más adelante darían a conocer sus célebres novelas: Charlotte como Currer Bell; Emily como Ellis Bell; Anne como Acton Bell. A pesar de algunas buenas críticas, solamente vendieron dos ejemplares.

Al año siguiente aparecieron, una tras otra, las primeras novelas: Cumbres borrascosas (de Ellis Bell) y Agnes Grey (de Acton Bell) fueron impresas por un editor de Londres llamado Thomas Cautley Newby; Jane Eyre (de Currer Bell) fue lanzada en octubre de 1847 por Smith, Elder & Co, una de las editoriales que había rechazado en su oportunidad The Professor.

"Para los lectores contemporáneos, lo más sorpresivo de Jane Eyre acaso fuera que su heroína es profundamente anti-romántica", observó la novelista Joyce Carol Oates. Para Walter Allen, Jane Eyre es "la primera novela romántica en inglés". Las dos afirmaciones parecen irreconciliables pero no se excluyen; de hecho, la tensión entre lo romántico y lo anti-romántico domina también varios pasajes de la siguiente novela de Charlotte: Shirley, publicada en 1848.

"Me juzgas con el corazón (...), deberías juzgarme con la cabeza", le dice allí un personaje a otro; y esta misma oposición (cabeza/corazón) reaparece en numerosas páginas del libro. "Se supone que las mujeres deben ser generalmente muy tranquilas --se lee en un pasaje de Jane Eyre--, pero las mujeres sienten igual que los hombres". "Ay, si fuera un hombre", suspira más de una vez Caroline, la rebelde heroína de Shirley, cuya personalidad (basada en Emily Brontë, según algunos estudiosos) resulta mucho más interesante que el excepcional telón de fondo social que registra la novela, acaso la primera en dar cuenta de la rebelión ludita en la zona de Yorkshire.

A diferencia de los personajes femeninos de Jane Austen, los de Charlotte Brontë --observa Allen-- cuestionan el mundo dominado por los hombres, sobre todo el lugar que los hombres le han reservado a las mujeres en ese mismo mundo. Tal vez por esto la figura de Charlotte ha gozado en los últimos treinta años de una suerte de renacimiento. Puede que el libro más famoso de las hermanas Brontë sea Cumbres borrascosas, pero a la luz de estos días es lógico que el de Emily parezca un proyecto literario bastante menos atractivo para la crítica feminista que el de Charlotte.

Raymond Williams obervó cierta vez que las novelas de las Brontë son contemporáneas a "ese preciso período, a mediados del siglo XIX, en el que los hombres aprendieron a no llorar (...) a través de un proceso de modificación de sentimientos". También observó que mientras Cumbres borrrascosas perdura en la memoria del lector como "una bocanada de aire fresco", la impresión que dejan las novelas de Charlotte es la contraria. "Pero el poder reside ahí: en Charlotte Brontë", indica Williams. "El poder original está en su forma inmediata, personal y creadora". La diferencia con Emily es que sus obras no están escritas para leer en voz alta, sino pensadas "para la lectura solitaria, en algún rincón sosegado". Lo que más distingue a Cumbres borrascosas de Jane Eyre es que la segunda es una novela unipersonal, capaz de "establecer una relación íntima con el lector", mientras que la primera es una novela multipersonal.

Lo concreto es que la proverbial disputa acerca de cuál de las hermanas Brontë fue más genial parece siempre excluir a la menor, Anne. "Fue la menos talentosa de las tres (...) Es posible que nadie la recordara hoy, de no haber sido la hermana de Charlotte y Emily", consigna de forma lapidaria el Benet's Reader's Encyclopedia.~

No hay comentarios: