27 septiembre, 2007

Las fotos del horror


Por Eduardo Berti


Se supone que existen alrededor de un millón y medio de fotografías que reflejan el horror de los campos de exterminio y de concentración nazi. Actualmente repartidas en una treintena de centros de documentación, muchas de esas fotos fueron divulgadas en su oportunidad con retoques y reencuadres. La práctica era usual en tiempos de posguerra, y si muchos editores de libros, diarios o revistas incurrieron en estas alteraciones no fue con mala intención, sino porque pensaban que de esta forma las imágenes se volvían más entendibles como instrumento para una "pedagogía del horror".

Al margen del material nazi (fotos de reportaje o propaganda, fotos con fines médicos o personales) son muy raros los casos de fotos realizadas clandestinamente por los detenidos. Entre estas últimas se encuentran las cuatro fotos que en agosto de 1944 tomaran, poniendo aún más en riesgo sus vidas, cinco prisioneros de Auschwitz-Birkenau que formaban parte de un Sonderkommando (un equipo de detenidos) y eran obligados a trabajar en uno de los crematorios. El operativo para introducir la cámara dentro del campo no fue nada sencillo, tal como ha rememorado Dawid Szmulewski, el último sobreviviente. El aparato fue disimulado dentro de un tacho de comida y con él se pudieron capturar las únicas imágenes hasta hoy conocidas de una exterminación en una cámara de gas. El líder de la audaz operación fue un judío nacido en Grecia, de nombre Alex y de apellido ignorado. Escondido dentro de un tubo de pasta dentífrica, el rollo con las cuatro fotos fue entregado para su difusión a un grupo de militantes de la resistencia de Cracovia.

Otras fotos sobrevivieron gracias a George Angeli, un ex prisionero de Buchenwald que entre junio del '43 y agosto del '44 estuvo afectado al Erkennungsdienst (servicio de identificación) de dicho campo, en el que había un estudio fotográfico, un laboratorio y una sala de archivos. De forma clandestina, Angeli hizo copias extras de varias fotos y consiguió esconderlas: imágenes de ejecuciones, de cadáveres, de traslados de prisioneros vivos o muertos. "Aquellas fotos eran muy comprometedoras para los nazis pero su gran perfeccionismo, en el peor sentido del término, los animaba a registrar todo aquello", dijo Angeli años después. Cuando Himmler visitaba el lugar, los altos mandos le mostraban esas fotos para probarle que sus órdenes habían sido cumplidas.


TRAS LA GUERRA

La guerra terminó el 2 de septiembre de 1945, luego de que el 6 y 9 de agosto cayeran las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. Por entonces se encontró en Auschwitz una valija con unas 2 400 fotos familiares incautadas a los deportados. Quien llegaba a ese u otro campo era desprovisto de todas sus pertenencias: ropas, documentos, libros, fotos. Las fotos pasaban a formar parte del lote de objetos considerados como no-reciclabes, destinados a ser quemados. La destrucción de las fotos coincidía con la incineración de los cuerpos. Jolena Roth --una sobreviviente que trabajó en la barraca adonde iban a parar los objetos incautados -- vio un día un pedazo de imagen que se quemaba y supo así que había perdido a su padre.

Los primeros campos de exterminio y de concentración fueron descubiertos antes de que la guerra terminara de forma oficial: Majdanek el 23 de julio de 1944, Struhof el 23 de noviembre del mismo año, Auschwitz el 27 de enero de 1945. Fue tras el descubrimiento del campo de Ohrdruf (anexo de Buchenwald), en abril del '45, que los estados mayores aliados decidieron mediatizar el tema y poner en marcha una campaña de pedagogía por el impacto y el horror. Entonces la prensa (más la occidental que la rusa) empezó a ser elocuente acerca del tema.

En su libro Sobre la fotografía, Susan Sontag recuerda su primer encuentro con "el inventario fotográfico del horror absoluto" . Tenía ella 12 años cuando descubrió por azar unas fotos de Dachau y Bergen-Belsen en una librería de Santa Monica. "Nada de lo que vi después, en foto o en vivo, me impresionó de manera tan aguda, profunda, instantánea", escribió Sontag, para quien su vida se divide en dos épocas: "antes y después del día en que vi esas fotos".

El filósofo francés Philippe Mesnard, autor de un libro sobre el tema del exterminio (Consciencies de la Shoah) sostiene que hasta aquel entonces la humanidad no había visto ninguna imagen comparable. "La gente no había visto imágenes de víctimas civiles de la guerra de 1914/18. Las únicas fotos conocidas de víctimas civiles eran las de Guernica, en la guerra civil española". ~


Para ver la otra cara de la moneda (las fotos de los altos mandos nazis en el campo de Auschwitz), recomiendo este link:


http://www.ushmm.org/research/collections/highlights/
auschwitz/auschwitz_album/

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