21 septiembre, 2007

Las estrategias de Maupassant

Maupassant trató de agotar la totalidad de los recursos en lo que se refiere a la utilización de un marco narrativo, verdadera llave maestra de todos sus cuentos narrados en primera primera.

El autor recurre a cinco formas para presentarnos sus historias, las que se han convertido en perfectos arquetipos, interesantes por lo tanto de esquematizar.


1. Un narrador le cuenta a un auditorio una aventura que vivió personalmente o a la que asistió en calidad de testigo (cuarenta y siete cuentos de Maupassant recurren a la estrategia) :

Bonenfant hurga en su memoria mientras repite a media voz : “¿Un recuerdo de Navidad…? ¿Un recuerdo de Navidad…?” Y de repente exclama: " Pero sí, claro que tengo uno, y es muy extraño.

(Cuento de Navidad)


2. El narrador, al encontrarse con un amigo o con un conocido, lo pone al tanto de algunos hechos que ocurrieron en su pasado (treinta y dos cuentos) :

Querido amigo, si esto no te aburre demasiado, voy a contarte unos detalles singulares acerca de mis orígenes…

(El testamento)


En estos dos primeros casos, Maupassant casi siempre vuelve en las últimas líneas del cuento a su situación o “marco” inicial. Hay un deseo de engarzar el relato.

He aquí, señoras, el milagro que me tocó ver. Bonenfant hizo silencio, después añadió con voz contrariada:
-No pude negarme a atestarlo por escrito.

(Cuento de Navidad)


Se puso de pie, dio algunos pasos y dijo, acercándose a mí:
-Pues bien, pienso que el testamento de mi madre es una de las cosas más bellas y uno de los actos más leales que una mujer pueda cumplir. ¿No piensa usted lo mismo que yo?
Le tendí las manos y contesté :
-Sí, desde luego, mi amigo.

(El testamento)


3. El narrador, dirigiéndose directamente al lector, evoca un recuerdo personal (treinta y nueve cuentos) :

Cuántas memorias de mi juventud despierta la suave caricia del sol. Hay una edad en la que todo es bueno, agradable, alegre, seductor. ¡Cómo embriagan los recuerdos amorosos de primaveras pasadas!
¿Habéis olvidado, viejos camaradas, hermanos míos, aquellos años venturosos en los cuales nuestra vida fue un triunfo constante y una carcajada continua? ¿Olvidasteis los días de vagancia en torno de París, nuestra esplendorosa pobreza, nuestros paseos a través de los bosques, nuestras borracheras de aire y de luz en las orillas del Sena y nuestras aventuras de amor, tan sencillas y encantadoras? Quiero referir una de aquellas aventuras. Tiene doce años de fecha y me parece que ya envejeció; tan vieja me parece, que se dibuja en el otro extremo de mi vida, cuando en el último recodo ya descubro el final de mi viaje.

(Recuerdo)


4. El cuento se narra en forma de carta (ocho casos entre sus relatos) :

Mi querido abate:
Mi boda con tu prima se ha roto, y de la manera más necia, por una broma pesada que le jugué casi involuntariamente a mi prometida.
Recurro a ti, mi viejo camarada, en el lío en que me encuentro, ya que tú puedes sacarme de él. Y te quedaré eternamente reconocido por ello.

(La Reliquia)



5. El narrador cuenta una aventura que le oyó contar a otra persona (venticuatro relatos) :

El ruido de unos pasos me hizo volver la cabeza; por el camino que va hacia el cabo, siguiendo la orilla del mar, pasaba una señora, alta y morena.
El señor Martini me dijo, recalcando las silabas finales:
—Esa es la señora de Parise, ¿sabe usted?
Yo lo ignoraba en absoluto, pero ese nombre, que correspondía al del pastor de Troya, no hizo sino confirmarme en mis imaginaciones.
Pregunté, sin embargo:
—Y ¿quién es la señora de Parise?
Se alegró de que yo no conociera su historia.
Le di la seguridad de que jamás la había oído, y me quedé mirando a aquella mujer, que se alejaba sin habernos visto, sumida en sus ensueños, caminando con paso lento y majestuoso, como caminan seguramente las señoras de la antigüedad. Tendría alrededor de treinta y cinco años, y era todavía una mujer hermosa, muy hermosa, aunque un poco metida en carnes.
Y he aquí lo que me contó el señor Martini:

(Mme Parisse)



Maupassant adopta con gran frecuencia el formato de la historia relatada, convencido de su eficacia: narrar de este modo una historia le proporciona un poder emotivo que jamás podría lograrse en un cuento en tercera persona. No es casual que los oyentes estallen de risa al final de una anécdota graciosa:

Pierre Létoile dejó de hablar. Sus amigotes reían.

(Mi mujer)

O que lloren tras alguna aventura dramática :

Léon Chenal dejó de hablar. Las mujeres lloraban.

(Miss Hamet)



René Godenne, El cuento francés, Editorial PUF, 1974.

(Traducción de Eduardo Berti)

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