06 agosto, 2007

Un autor en busca de su personaje


Buscar cómo nacen los personajes de la creación literaria ha sido siempre un apasionado entretenimiento; los más, tienen su origen en la observación real – Vautrin, de Balzac – adornada con hechos y atributo imaginarios u observados en otros personajes. El caso de Bola de Sebo – Adrianne Legayde, su verdadero nombre – es tal vez único en la literatura y merece que se cuente. Courd’homme, amigo de Maupassant, estaba en la diligencia y contó la aventura al novelista. Éste, sin conocer al personaje, escribió la novela. Una noche en que Maupassant – ya célebre – pasaba por Ruán, fue invitado por algunos periodistas al Teatro Lafayette. En el teatro sucedió el siguiente episodio que Henry Bridoux nos narra:
«Le mostramos a Bola de Sebo, ella ocupaba sola un palco. Él la miró largo rato, curiosamente, con una atención prolongada, se diría casi emocionada; luego nos dejó y lo vimos un instante después que entraba en el palco de la dama, la saludaba, inclinándose profundamente, con una reverencia de mosquetero galante, y tomaba un puesto al lado de ella. Ese mismo día Bola de Sebo y Maupassant cenaron juntos en el Hotel Du Mans".

Extraido del libro Así sufrieron. Henrique de la Vega. Argos Vergara. Barcelona 1980.

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